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ALEMANIA. LA GUERRA CONTRA EL CAPITALISMO
Nico Wirtz • 07 Junio 2005
Publicado originalmente en Grupo de Estudios Estratégicos
Manifestación antiglobalización
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A ALIANZA MALDITA anti-mercado libre entre sindicatos de trabajo, el SPD y largos segmentos del CDU encaja bien dentro del estado emocional de las cosas en la Alemania contemporánea. Con la economía de Alemania, sus programas de bienestar social y el mercado de trabajo en una crisis seria, la gente está comenzando a perder su espíritu emprendedor.

Durante la semana del 1 de mayo - el Día del Trabajo en Alemania - quedó claro que el reciente "debate sobre el capitalismo" en Alemania se ha salido de control. El presidente del Partido Democrático y Social de Alemania (SPD), Franz Müntefering, al comparar a los inversores extranjeros con langostas que explotan las compañías alemanas, inició una avalancha.

Tras la perorata de Müntefering contra las inversiones extranjeras y los mercados, el presidente de "Jóvenes Socialistas", la organización juvenil del SPD, se tiró en plancha a la piscina de la retórica marxista. Llamó al director del Deutsche Bank AG "un sirviente rastrero del capital desenfrenado", que "no es sino una marioneta en la piscina de tiburones de la globalización neoliberal".

Sin embargo, lo que no se ha tratado desde el 1 de Mayo son las implicaciones políticas de esas posiciones. Uno se pregunta qué pasó con los tiempos en los que, hasta en Alemania, el capitalismo no sólo era sinónimo del sistema económico más eficaz conocido por la humanidad, sino que también estaba a favor de un estilo de vida - el único compatible con las libertades política y personal.

Desafortunadamente, en la realidad social de Alemania, casi nadie parece estar de acuerdo con tal definición de capitalismo. Al menos el discurso público en oposición a lo que Müntefering llamó "el radicalismo de mercado" se escucha más alto que las voces de aquellos que defienden los mercados. Más allá de esto, el ataque general de Müntefering contra el capitalismo y su fe en una "socialización del capital" se basan en un consenso político alemán que se deriva de la mayor parte del espectro político: desde el Partido del Socialismo Alemán (PDS) postcomunista hasta el SPD, pasando por la Unión Democrática Cristiana (CDU) conservadora. El Partido Democrático Libre (FDP) de Alemania es el único [partido] mayoritario en defensa del capitalismo de mercado.

Ahora que el capitalismo se encuentra bajo ataque político, los sindicatos del trabajo de Alemania reclaman una parte del botín, exigiendo consecuencias políticas y un giro de 180 grados en la política económica del país. El 1 de Mayo, 1.530.000 personas se manifestaron bajo el lema del DGB "Eres más. Más que una cifra. Más que un factor de costes.

Tienes dignidad. Muéstrala". Los requisitos varían, desde la introducción de sueldos mínimos [a] mayores impuestos para las compañías, un programa de inversión europea en planes de empleo gestionados por el gobierno y el final de los recortes presupuestarios gubernamentales. Desde la perspectiva de los sindicatos, el debate tanto tiempo retrasado acerca de la orientación económica del país ha comenzado finalmente.

La alianza maldita anti-mercado libre entre sindicatos de trabajo, el SPD y largos segmentos del CDU encaja bien dentro del estado emocional de las cosas en la Alemania contemporánea. Con la economía de Alemania, sus programas de bienestar social y el mercado de trabajo en una crisis seria, la gente está comenzando a perder su espíritu emprendedor.

El optimismo a propósito del futuro personal de uno se encuentra en un mínimo histórico. La percepción real y subjetiva de la economía del país es desoladora. La depresión como tema mental ha crecido de manera constante. Para muchos, el actual estado de ánimo entre la población de Alemania recuerda al periodo de finales de 1929-30. Hoy, como entonces, con condiciones generales como estas, era de esperar que la retórica rosa y cálida de obtén-algo-a-cambio-de-nada del anticapitalismo levantara su fea cabeza.

Olvidado está el hecho demostrado empíricamente de que ninguna otra forma de orden económico en la historia de la humanidad ha sacado a tanta gente de la pobreza. Olvidado está también el hecho de que el capitalismo permitió a los alemanes encabezar el estilo de vida del que disfrutan. La eficacia del mercado y su mecanismo de autocuración han sido patentes una y otra vez incluso después de shocks fuertes o de mercados sobresaturados. Vienen a la mente el estallido de la burbuja tecnológica creada artificialmente, o los meses posteriores al 11 de Septiembre. Incluso en lo que se refiere a castigar a aquellos CEOs tan perversos y a otros ladrones del mundo financiero, el mercado funciona. En los Estados Unidos, el escándalo de Enron no fue "descubierto" por el gobierno, sino por inversores privados que notaron que algo no era kosher.

A pesar de las pruebas contrarias en lo que se refiere a la eficacia del gobierno en el ámbito del crecimiento económico y la creación de empleo, el pueblo alemán y la mayoría de sus representantes electos están deseando desfilar a ritmo socialista. Hasta la fecha, no es nada más que retórica; sin embargo, dado el amplio apoyo a la crítica intelectualmente sesgada de Müntefering al capitalismo, no sería sorprendente si se tomaran medidas reales hacia la socialización. Mientras que Alemania no se convertirá en un enclave socialista en el corazón de Europa, podría muy bien salirse con la suya intentando destilar una mezcla de socialismo en el modelo económico de Alemania.

Gran parte del actual debate está influenciado seguramente por las próximas elecciones municipales del Norte del Rín-Westfalia del 22 de mayo. Se espera que el SPD, que lleva gobernando el estado durante 39 años consecutivos, pierda este año. Si esto ocurriera, la coalición del SPD y los Verdes que gobierna a nivel nacional ya no representaría un gobierno estatal único. Esto podría implicar teóricamente elecciones parlamentarias al organismo legislativo nacional, el Bundestag, antes del 2006. Las elecciones anticipadas son el principal factor-motivación del ataque frontal del SPD al orden económico de Alemania. El objetivo está claro: la preservación del poder político.

Sin embargo, con una estrategia tan miope, el SPD sólo se sirve a sí mismo, no al pueblo. El ataque contra el capitalismo que ha montado puede llevar a una victoria a corto plazo teniendo en cuenta el estado de ánimo actual de Alemania. Pero aún así, la caja de Pandora se ha abierto, y el debate no hará sino surgir de pronto después del 22 de mayo. Habiendo tocado la fibra sensible de la mayoría de la población de Alemania, que está adquiriendo firmeza dentro del estamento político, el debate puede adquirir vida propia e ir más allá de lo que los instigadores tienen en mente.

Dependiendo de hacia qué lado oscile el péndulo, los alemanes pueden tener que pagar un alto precio por el desesperado intento del SPD de aferrarse al poder. Uno de los poetas más formidables de Alemania viene a la mente inevitablemente en esto: Goethe, cuando su "Aprendiz de hechicero" dice: "equivocado estaba al invocar a los espíritus, lo admito, Como están irritados, no los puedo controlar".
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