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NOTA: Las secciones 'Diario de a bordo' y 'Ojalá', se renuevan los martes, miércoles, jueves y viernes. La sección de 'El Púgil' se renueva todos los martes.
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LA ETAPA DE CAZURRA BIT HA CONCLUIDO
LAS ADVERTENCIAS DE JULIÁN MARÍAS
Historias de la secesión en marcha
Julián Marías
ANTONIO YUSTE
JULIÁN MARÍAS escribió el 11 de enero de 1978 en El País, bajo el título Nación y “nacionalidades”, [España ha sido la primera nación que ha existido, en el sentido moderno de esta palabra; ha sido la creadora de esta nueva forma de comunidad humana y de estructura política, hace un poco más de quinientos años —si se quiere dar una fecha representativa, sería 1474— Antes no había habido naciones: ni en la Antigüedad, ni en la Edad Media habían existido; ni fuera de Europa. Ciudades, imperios, reinos, condados, señoríos, califatos; naciones, no. Poco después de que España llegara a serlo, lo fueron Portugal, Francia, Inglaterra; con España, la primera «promoción»; más adelante, Holanda, Suecia, Prusia;. en un sentido peculiar, Austria, y desde fines del siglo XVII empieza a germinar algo así como una nación dentro de Rusia. Italia y Alemania no llegan a ser naciones hasta hace un siglo (aunque se sentían ya así, social si no políticamente, mucho antes, y verdaderamente lo eran). Políticamente, las expresiones «Monarquía española» y «Nación española» han precedido largamente a «España». El Tesoro de la lengua castellana o española, de Sebastián de Covarrubias (1611), da esta definición: «NACION. Del nombre latino natio, is, vale reyno o provincia estendida, como la nación española.» Ricardo de la Cierva, en un artículo impecable, acaba de recordar lo que ha sido siempre, cuantitativamente incluso, el uso constitucional de las expresiones «Nación» y «Nación española». Hasta hace unos días, el anteproyecto de Constitución recién elaborado arroja por la borda, sin pestañear, la denominación cinco veces centenaria de nuestro país. Me pregunto hasta dónde puede llegar la soberbia —o la inconsciencia— de un pequeño grupo de hombres, que se atreven, por sí y ante sí, a romper la tradición política y el uso lingüístico de su pueblo, mantenido durante generaciones y generaciones, a través de diversos regímenes y formas de gobierno].

Existen dos aspectos de la actitud personal de Julián Marías que me interesan particularmente. El primero hace referencia a su relación con España, con la idea de España y el segundo a la intranquilidad que le produjo la doctrina del
consenso con extraordinario tirón popular e intelectual en los albores de la transición. Tengo que decir que el consensismo aún disfruta de sólida querencia en importantes franjas de nuestra clase política, mediática y académica y que no se ha escrito lo suficiente, y aún menos con claridad, sobre la petulancia religada con elevadas dosis de ignorancia de la que hicieron gala los padres de la Constitución y cuya mejor prueba es su nefasta Carta Magna, un homenaje al pasteleo y una burla sincrónica y diacrónica a la razón, a la Libertad y a la Justicia.

El descrédito intelectual del viejo régimen, de la Dictadura del General Franco, acumulado a lo largo de décadas, fue tan espectacular que constituyó poco menos que un salvoconducto para todo tipo improvisaciones y manejos. Todo lo que era formulado bajo la etiqueta de 'cambio' o de 'revancha histórica' —ganarle la guerra a Franco 40 años más tarde— adquiría con inmediatez carta de naturaleza independientemente de su verdadero significado. La izquierda, las fuerzas socialistas y obreras de aquellos días de improvisación e ignorancia, en plena transición, se creía —aún existen sectores refractarios que lo creen— portadora de un saber científico social que la legitimaba para dar por cierta cualquier ideación por mostrenca que fuera (veáse el Capítulo Tercero del Título I).

La izquierda utilizaba, además, con total impudicia las tensiones centrífugas del nacionalismo periférico, como coartada para debilitar las posiciones de los representantes del antiguo régimen. Y lo hacía porque en su ingenuidad, en sus malos cálculos, estaban convencidos de poder liderar a las fuerzas nacionalistas. Y algunos quedan, no muchos, los que todavía lo creen aunque son más, muchos más, los de izquierdas, los que se han pasado con sus máscaras y todo el
atrezzo al bando nacionalista.

Es la izquierda, atrapada en sus viejas ideaciones sobre el dinero, los ricos y los oprimidos, atascada en el tiempo, y que computa mal los grandes cambios sociológicos, culturales, científicos, tecnológicos y económicos, la principal promotora del pasado truculento de la Guerra Civil, la que ella misma contribuyó a excitar con sus golpes de estado, sus asesinatos selectivos y sus conspiraciones. Todo lo que huela a Frente Popular o lo recree se convierte con automatismo en objeto de delectación y casi adoración. Es la izquierda, sin fisuras, sin que nadie les emplaze, la que más disfruta estableciendo paralelismos inexistentes, cuando se presenta como heredera del Frente Popular y cuando considera al PP el heredero por línea directa del General Franco.

El tiempo transcurrido desde la entrada en vigor de la Constitución de 1978 ha sido suficiente para poder afirmar que la izquierda, es obvio, comparte el horroroso mérito de ser los herederos naturales del Frente Popular, básicamente porque ellos lo dicen y así lo creen, y ser al tiempo los herederos por línea directa del Régimen del General Franco, pues ellos, sólo ellos, han modelado el actual régimen político y son propietarios del canon cultural vigente. Erraron en todo y como era previsible se han convertido en los rapavelas de las fuerzas nacionalistas, lo contrario de lo por ellos imaginado.

Subordinación que han llevado hasta el punto de dar cobertura a todos los impulsos secesionistas. El Proyecto federal del PSOE no existe y nada tendría que ver, de existir, con el desatino secesionista de las fuerzas nacionalistas del BNG, PNV Batasuna, ERC y CiU. Su error de cálculo ha sido mayúsculo y la percha intelectual al que continuamente acuden, el
consenso, para defender lo indefendible fue ampliamente criticado por Julián Marías en época muy temprana y todo hay que decirlo con muy poco éxito, tan ciegos, sordos y pasotas estábamos los españoles.

Decía Julián Marías que
[Las creencias ampliamente compartidas, que se aceptan sin violencia, sin que apenas sea necesario formularlas, carecen de relieve y visibilidad. Se está en ellas sin más, casi sin advertirlo. En cambio, las posiciones minoritarias, nutridas de discrepancia, que se afirman con esfuerzo, acaso con violencia, por individuos o grupos de escaso volumen, parecen existir y ser importantes hasta parecer lo único existente, amplificadas por los medios de comunicación. Es difícil ver cuál es el subsuelo en que se apoya la vida de la mayoría de los hombres, aquello que apenas se formula, sino que está ahí y actúa silenciosamente].

¡Cuanta razón! La Constitución de 1978, a pesar de su pésima calidad, del fardo de injusticia y el gravamen de la asimetría que lleva en sus tripas, ha sido soportada pacientemente por un consenso real, transversal e imperceptible, muy sólido, construido a lo largo de siglos y con capacidad para encajar, a los hechos me remito, un despropósito, la Constitución de 1978 de magnitud casi telúrica. Ninguna otra nación hubiera podido resistir una carga de dinamita de tanto calado sin saltar por los aires o sin violencia. España ha demostrado de nuevo, una vez más, ser cosa bien diferente a otras naciones, desde luego mucho más consistente que lo que imaginaron los aprendices de brujo emboscados en el mascarón de proa de las fuerzas de izquierda y nacionalistas.

Para los que no descansan en poner velas a la estrategia del
consensismo quiero recordarles en qué consiste. El consenso como estrategia política consiste, explícitamente, en almuerzos de alto nivel, negociaciones de tira y afloja, canje de favores, pactos entre caballeros con algún honor y pactos de honor sin honor alguno, de similar encarnadura a los que se dan entre delincuentes. ¿Qué pensaban que era el consenso político?

Los pactos a su vez están condicionados a su desarrollo, que los pueden hacer variar hasta dejarlos irreconocibles y a un elevado grado de discrecionalidad en su cumplimiento. Los tratos cuando se habla de política, con importancia legal y económica que afectan siempre a derechos y obligaciones de terceras partes, suelen ser complejos y estar sometidos a elevadas dosis de incertidumbre. Pues bien, jamás en España los mencionados consensos se dejaron adornar por precisiones que dejaran constancia de los límites que no podrían superar los factores asociados a la incertidumbre o la discrecionalidad. Y a más, la Constitución, lejos de enmendar, como cabía esperar, la asimetría golfante del Régimen del General Franco, la consolidó en sus Disposiciones Adicionales o si se prefiere, las Disposiciones Adicionales no fueron adecuadamente universalizadas. Les refresco que las Disposiciones Adicionales hacen referencia a los derechos forales.

A lo que tan pomposamente llamamos
consenso en argot de la calle habría que llamar, buscando equivalencias, chalaneo. Y la propia Constitución de 1978 es la mejor prueba de que el consenso político es puro chalaneo. El nuevo Estatut fue apoyado por el 90% del Parlament de Catalunya, muy consensuado como se ve, y es un puro disparate. El consensismo, someter la racionalidad, la ideonediad y proporcionalidad al chalaneo, fue denunciado en época muy temprana por Julián Marías, el nos adviritió que se procuraba un consenso con los que mucho gritaban, aún siendo pocos, para decapitar otros más antiguos y muy sólidos. Julián Marías, cometió el pecado gravísimo e imposible de espiar de no hacerle el caldo gordo a las llamadas fuerzas progresistas y aún menos al Régimen del General Franco. Julián Marías fue un hombre que vivió la mayor parte de su vida entre regímenes políticos de incierta factura y al que no le cupo la fortuna de vivir en una buena democracia. Mañana, día 21, más.
A VUELTAS CON EL 11/M
Agujeros negros
Manifestación en el 11/M
Z
APATERO se jacta y se burla de los que afirman que el 11/M está trufado de agujeros negros. ¿Por qué habla de agujeros negros y qué le baila en el cerebro? Por qué no se suma a las investigaciones con naturalidad y sin obstrucionismo. Es lo que cabría esperar. ¿Por qué los que cometieron perjurio ante la comisión parlamentario del 11/M han sido promovidos? La actitud de zETAp contribuye más que ninguna otra a intensificar la sensación de estupor de buena parte de electorado. ¿Quiere comprar tiempo?, ¿comprende zETAp que sus actitud contribuye a incrementar la desazón del electorado? Por qué nadie se lo explica.

Las acciones terroristas se comportan como auténticas bombas mediáticas y emocionales y logran modificar estados perceptivos y convicciones básicas de larga trayectoria. En la acción terrorista es mucho más importante la bomba mediática y emocional que el parte de bajas y daños materiales. Para eso sirve el terrorismo, para sembrar el terror y el pánico, para irracionalizar a la gente.

Cuando una organización terrorista saquea, es el caso de Eta en las provincias vascongadas, cuando recauda dinero para sus felonías, esparce la señal, es lo más decisivo y más inquietante, de que el monopolio de la fuerza no lo tiene el Estado, lo que es cierto. Y no lo tiene porque se inhibe infligiendo la ley o porque la ley no se lo permite. Las dos circunstancias concurren en el caso de las provincias vascongadas y las extorsiones de la banda de asesinos de ETA.

El 11/M no es un atentado cualquiera y existe el comunicado de ETA, el que dice
“Los principales poderes del Estado español no han superado la crisis abierta con las acciones armadas del 11/M del 2004 y la mayoría de los partidos políticos y medios de comunicación españoles sufren las consecuencias de las contradicciones generadas por este hecho". El atentado del 11/M es el atentado más tenebroso de la historia de la humanidad por la confabulación, por la carambola de objetivos que perseguía, causar muchos daños en vidas y bienes materiales y que pudo ser muy superior y por los resultados políticos a los que aspiraba, derrocar dos gobiernos de un plumazo, el de España, el de Estados Unidos, reorganizar el mapa político europeo y donde antes había una entidad geopolítica, España, crear cuatro. Derribó al gobierno de España, a punto estuvo de lograrlo en Estados Unidos, reorganizó el mapa político europeo y está en fase de culminar la creación de cuatro espacios geopolíticos donde antes había uno. El 11/M, por su importancia política, solo puede compararse al 11/S que precipitó la guerra de Afganistas e Irak; al asesinato del Archiduque Francisco Fernando heredero al trono de Austria en Sarajevo el 28 de junio de 1914, que precipitó la I Guerra Mundial o al asesinato de Calvo Sotelo el 12 de julio de 1936, que precipitó, asimismo, la Guerra Civil española.

zETAp olvida, y hace mal, que España no es Estados Unidos y aún menos Francia o el Reino Unido. zETAp descuida, y hace mal, que es español y que vive en España. Será muy difícil cerrar en falso el 11/M, al pueblo español ya no le quedan cheques en blanco
. No nos quedan.
Ojalá
STUART ARENDS
Stuart Arends



[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente.
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2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera;
4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja