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NOTA: Las secciones 'Diario de a bordo', 'León en zumo' y 'Ojalá', se renuevan, los martes, miércoles, jueves y viernes. Las secciones 'En Serio', 'Atractor León', 'El Púgil' y 'Bang' se renuevan todos los martes.
REFORMA CONSTITUCIONAL
Cuando lo que triunfa es el fracaso
Antonio Yuste • 14 Enero 2005
Escenografía asesina
LOS HECHOS son muy tozudos. España como acontecimiento histórico dispone de su propia inercia histórica. Inercia histórica que, quizá, por sí misma, sin más, termine superando a sus enemigos y a sus pésimos defensores. Es bueno que se sepa, en todo caso, que es una hipótesis. Una más, y no está escrito en parte alguna que las campanas a réquiem por España, por la España que hoy conocemos, jamás sonarán. La izquierda y la derecha, sus burocracias partidarias y sus respectivas bases sociológicas, tienen que demostrar que España puede sobrevivir sin una historia común. Nadie es capaz de explicar porqué extraña razón los unos y los otros han apostado por una España reducida a un amasijo de funcionarios y sin españoles dispuestos a compartir una historia común. La tesis de la España unitaria inexistente, la que propaga el PP es la siguiente: Tú dí de España lo que quieras, propaga lo que se te antoje mientras sea yo el que tenga la sartén por el mango. La tesis de la España federalista inexistente, la que propaga el PSOE, es la que sigue: déjame de historia común y demás mandangas y dame el poder que yo unificaré a los españoles bajo la ciencia y la modernidad.

Supone el PSOE que el PP no enarbola la bandera de la ciencia y la modernidad. Digo yo que ambos la enarbolan y haciéndolo tienden a creer ingenuamente que bajo el manto de la ciencia, las sociedades y los individuos se vuelven automáticamente laicos, ilustrados y pacíficos, extinguiéndose el fanatismo y la violencia. Siguen sin aceptar ni reconocer que ni siquiera vivir en la edad y la sociedad del conocimiento asegura vivir en el reino de la razón, la idoneidad, la racionalidad y proporcionalidad. Estrategia moral que necesita para su supervivencia de cuidado exquisito y esfuerzo constante. No hay automatismos en la conducta humana.

En un ejercicio de desmemoria y alucinación histórica los europeos —con los españoles dentro— tendemos a imaginarnos como los auténticos paladines del espíritu ilustrado, laico y pacífico. Para demostrar que es una alucinación basta examinar la propia historia, la historia del siglo XX. Dos guerras mundiales, una guerra civil en España, la represión del levantamiento popular en Hungría en 1956, la represión de levantamiento popular en Checoslovaquia en 1968, los movimientos terroristas de la Banda Meinhof en Alemania, de la Brigadas Rojas y Negras en Italia, del terrorismo corso, bretón en Francia, del norirlandés en el Reino Unido, de la cruentísima y salvaje, espectacularmente salvaje, guerra de Yugoslavia a finales de siglo —la guerra de Irak es un juego de niños al lado de lo que pasó en la frontera de Italia, Suiza y Austria—, el terrorismo etarra con mil asesinatos en la mochila y los planes, afortunadamente no ejecutados por imposibilidad material, de asesinar a más de 30 mil personas como se desprende de todos los listados elaborados y encautados por la policía a lo largo de su funesta historia. Y suma y sigue. Somos una sociedad, la europea, que dista mucho de ser una sociedad monolítica y continuadamente laica, ilustrada y pacífica.

Los atentados del 11-M, por si fuera insuficiente, han vuelto a poner en entredicho la capacidad integradora y asimiladora de nuestras sociedades, la potencialidad de la modernidad y el progreso para erradicar o extirpar el fanatismo y la violencia. Alemania se ha visto obligada a ilegalizar a muy importantes organizaciones nazis con fuerte base social y el éxito del Frente Nacional francés, parafascista, el éxito electoral del PNV, Herri Batasuna, o ERC pone en solfa, la capacidad de nuestras sociedades occidentales para ahogar la violencia y el fanatismo.
Llama la atención que los ciudadanos de los EE UU se hayan considerado a salvo del terrorismo antes del 11-S. Y digo que es curioso porque la ceguera puede ser ilimitada y no conoce de fronteras. EE UU es un caso típico de extraordinaria actividad terrorista anterior al 11-S, no percibida como amenaza por su propia sociedad a pesar de haber sido recreada de manera prolija por su propia filmografía. La violencia de los racistas blancos desde 1954 hasta bien entrado los setenta se cobró 588 atentados y 65 asesinatos; la violencia de los negros racistas contra objetivos blancos, particularmente de los Panteras Negras y de la Nación del Islam se cobró 475 atentados y más de 400 asesinatos; la violencia de grupos de extrema izquierda, neoludismo radical, como el caso de Weather Underground, genero importantes atentados y gran crispación nacional aunque ninguna víctima mortal; la violencia del Movimiento de Liberación Nacional de Puerto Rico y los macheteros, se cobró más de 400 atentados y 18 asesinatos; la violencia de los grupos antijudios promovió más de 100 atentados y 5 asesinatos; la violencia de los grupos anticastristas impulsó numerosos atentados; la violencia de los grupos antiabortistas indujo 6 asesinatos; la violencia de los grupos de extrema derecha que comenzó a finales de los años sesenta ha provocado más de 100 asesinatos y las víctimas, a mayores, del terrible atentado del Oklahoma City que derribó un edifico entero de la administración federal. Ha sido el 11-S, curiosamente, el que les ha despertado de su infantil sueño y la capacidad del progreso para conjurar el fanatismo y la violencia.

La sociedad española, muy ocupada en pagar la hipoteca, no ha dispuesto de tiempo físico a lo largo de toda la transición para impedir el derribo lento pero meticuloso de la idea de España, sustituido por una huerta en el que cada cual ha plantado, literalmente, lo que le ha venido en gana, datos e interpretaciones delirantes para construir historias nacionales y regionales a placer y sin piedad alguna con la verdad y la salud historiagráfica y emocional de sus víctimas.

Hemos llegado a la estación de destino y nos queda recoger lo sembrado. España puede convocar un referéndum para santificar esa patraña llamada Constitución Europea, pero de ningún modo ha podido a lo largo de 30 años convocar los respectivos referendos para darle la oportunidad a los ciudadanos españoles del País Vasco, Cataluña y Galicia de decir que eran españoles hasta las cachas, a modo de señal, de argumento inequívoco, y advertencia a los nacionalismos de que no pueden monopolizar la palabra pueblo catalán, vasco o gallego sin ser tachados de mentirosos y perjuros.

Hemos llegado al punto de disponernos a reformar una constitución en la peor dirección posible, en la dirección más opuesta a nuestros derechos políticos, una reforma que está pensada para satisfacer las demandas de los fanáticos y de los violentos y en ningún modo de los ciudadanos que reclamos derechos políticos y una constitución más seria y menos demagógica, sin la pavorosa frase del artículo 2 que habla de nacionalidades y regiones; sin la variopinta y antigua descripción del ejército que se hace en el artículo 8, no estoy hablando de sus funciones, con la adecuada reforma del estrafalario Capítulo III del Título II, consagrado a los principios rectores de la política social y económica; el asunto del sexo del descendiente real en el Título III; todo lo que afecta al Senado, a la Iniciativa Popular Legislativa, a la convocatoria de referendos… Poca gente sabe que los referendos en España tienen valor consultivo sin fuerza jurídica alguna. El pueblo español puede decir no a la Constitución Europea y a renglón seguido el parlamento decir sí y estar legitimado jurídicamente para ello. Nadie en sus cabales imagina que tal cosa pueda suceder. Y si nadie lo imagina... la pregunta inmediata es: ¿por qué razón los ponentes constitucionales, negaron ese derecho a los españoles?. La respuesta es una: por afán de pasteleo y por desconfianza ciega de unos y otros, en el pueblo español y en los principios rectores de las democracias. Unos y otros sobrepusieron sus miedos, líos, tomates y zozobras a los intereses de los españoles o de sus representados. Esa es la explicación, no otra. A pesar de todo, una cosa es más cierta que otra, si a los españoles le importa un comino sus derechos políticos tampoco tiene porqué importarle a los partidos políticos. Los españoles, uno a uno y colectivamente, cosechamos lo que sembramos. Los ciudadanos españoles del País Vasco, Cataluña y Galicia llevan mucho tiempo sintiéndose abandonados por el Estado Español y expuestos a la violencia institucional de los fanáticos nacionalistas y sus apuestos valedores, la izquierda federalista, fervorosos militantes de la
antiespaña. El martes, día 18, más.
MOSCA CAZURRERA. Existe el precepto no escrito, pero vigente en la España moderna, que establece que los terroristas y los fanáticos son los únicos con derecho a tener cojones. Un precepto que establece que si se asesina dejando un panfleto o con un comunicado posterior, culpando a supuestos opresores e invocando supuestas injusticias, dejas de ser, automáticamente, un delincuente común para convertirte en un luchador con causa, resistente, antifascista y antiimperialista al que hay que comprender. Nótese la importancia del panfleto o comunicado.
León en zumo
Las chenchadas del Sr. Chencho
Castilla y León es parte del Plan Ibarreche
Los papeles de Salamanca y la izquierda fanática
No es cuento chino, es novela negra
Ojalá. n. noon coda
Bang. La vida eterna de Henrietta Lacks
Las células de un organismo están programadas para seguir un ritmo ordenado de crecimiento y división: el ciclo celular. La célula crece, duplica su material genético, y luego se divide en dos. Pero este proceso no es continuo: la mayoría de las células reposan durante algún tiempo antes de dividirse.
El Púgil. Los neocoms (neocomunistas)
Tanto la rapidez como el tamaño de la movilización anti-Irak indican que no fue meramente —y no principalmente— una respuesta a la guerra en particular o a los temas que la definieron, sino la expresión de una actitud hacia el propio poder americano.
Atractor. La palanca moral
Somos una sociedad, la leonesa, en fase agónica, que sobrevive por la acción del gobierno exterior. Una sociedad que no puede acercarse a la renta percápita de su entorno si no es con asistencia exterior.
En serio. No se admiten bromas
Con tu Producto Interior Bruto me limpio yo excusada sea la parte, le decía un primer ministro a otro después de tomarse unos chupitos


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