Miércoles
13 Enero 2005
Medio de opinión
Portada
León en zumo
Ojalá
Atractor León
El Púgil
En serio
Bang
Diario de a bordo
Agenda
Publicidad
DNI de Cazurra Bit
Hemeroteca

ENERO 2005
1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31
NOTA: Las secciones 'Diario de a bordo', 'León en zumo' y 'Ojalá', se renuevan, los martes, miércoles, jueves y viernes. Las secciones 'En Serio', 'Atractor León', 'El Púgil' y 'Bang' se renuevan todos los martes.
LAS COSAS QUE SÍ PASAN
Historia de las responsabilidades
Antonio Yuste • 13 Enero 2005
Iconografía vasca
EL VÍNCULO del nacionalismo vasco y el tradicionalismo es bien conocido. Al viejo grito de Dios, el rey y leyes viejas del carlismo, que los nacionalistas vascos han convertido en Dios, patria y leyes viejas, lo que ha necesitado un ejercicio de manipulación histórica sin precedentes, se han levantado en afanes secesionistas el PNV, EA, IU y el frente batasuno. Sus afanes producen el mismo eco que produjo en su día la artillería y los mandobles del General Zumalacárregui. El carlismo era la encarnación del absolutismo y el bien conocido tradicionalismo frente a los liberales y que puso a la parte rural de vizcaínos, guipuzcoanos, navarros y alaveses de parte del absolutismo. Se trataron de partidas y ejércitos, los carlistas, que obtuvieron grandes aportes dinerarios y logísticos de los absolutistas europeos, muy abundantes a la sazón. Diríase que los ejércitos y partidas carlistas a lo largo de todo el siglo XIX contra el gobierno de España fue un trasunto que se comprende mejor desde la lógica de una poderosa y sistemática ingerencia extranjera. Hasta nuestros días nada ha cambiado. El nacionalismo es heredero directo de aquellos tejemanejes, un problema dinástico y un rechazo de la modernidad a golpe de sable y pólvora.

La derrota del carlismo, que fue una derrota del absolutismo necio, que fue una derrota justa y bien merecida del tradicionalismo a manos del liberalismo, se transformó en una reivindicación nacionalista por parte de los territorios que más apoyo social entregaron al absolutismo. Y el nacionalismo, desde sus orígenes, encontró en la ideología de la
antiespaña, bien propagada en el exterior, un banderín de enganche para solidificar sus posiciones. La ideología de la antiespaña, justo es decirlo, representa la cuota de enemiga que a todo imperio corresponde y consiste en exaltar la voces críticas de dentro del imperio para configurar una ideario susceptible de agrupar a dicha enemiga. No eran antiespañolas las voces críticas, piénsese en Bartolomé de las Casas, si lo eran los detractores extranjeros de España. Si se repara en que tal proceder se repite ante cualquier tipo de imperio se comprende mejor lo que decimos. Piénsese en la celeridad con las que se rescatan las voces críticas de ciudadanos destacados de Estados Unidos, enalteciéndolas, para constituir un gran frente mundial político contra los Estados Unidos y que termina afectando a la opinión pública de los Estados Unidos y a su electorado. Estados Unidos que tanto animara la leyenda antiespañola, está bebiendo en estos días la misma cicuta.

A pesar de los cual, y no conviene perder el norte, las fuerzas nacionalistas han sido siempre pocas, pequeñas, aisladas, con ideas montaraces que les han divorciado de las gentes y permanentemente derrotadas. El nacionalismo ha tenido siempre un problema de mayor tamaño e indivisible: España existe, es anterior a los reinos de España, anterior y posterior a los Reyes Católicos. Con eso toro, independientemente de los éxitos políticos parciales, tendrá que lidiar el nacionalismo secesionista. España existe, existen los españoles y existirá a la postre una realidad política que los cobije.
La suerte de los nacionalismos secesionistas, de todos modos, empezó a mutar hacia destinos más favorables cuando irrumpe en España la nuevas ideologías comunistizantes, marxistas-nihilistas (Marx y Bakunin), con afanes por la toma del poder y la realización del paraíso comunista con la eliminación de la propiedad privada, de la mano de una lectura pesetera de la historia y monolíticamente antiprogreso, anticambio, desoyendo la condición humana, su complejidad y el avance científico. Dicha izquierda, desde sus albores, decide sumarse a la causa de la antiespaña, para debilitar y desprestigiar las instituciones públicas y preparar su asalto al poder. Esa gran alianza entre nacionalistas y la izquierda, para defender la causa de la antiespaña, desentendiéndose los unos y los otros, al alimón, de la historia de España, un imposible y un verdadero desafuero como si tal cosa fuera posible, no ha cesado hasta nuestros días.

La Izquierda sociológica española, guerracivilista y necia, ha proporcionado a las fuerzas nacioanalistas, de extracción arcaizante y paleta, savia nueva y sangre fresca en hombres y aportes intelectuales para superar su aislamiento y derrota estructural. Ha sido la izquierda, hiperactiva animadora de la
antiespaña, quien ha recreado hasta el hastío, manipulando y deformando la realidad y los acontecimientos, hasta hacerlos irreconocibles, la historia común de España. La izquierda, a pico y maza, piedra a piedra, ha sido la autora intelectual y material de la demolición de la idea de España al margen de los aullidos agónicos y aislados de algunos de sus representantes, léase Ibarra, Bono o Vázquez. A sido la izquierda, a partir de nuevas historiagrafías de diseño, a placer, de Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía, Asturias, Canarias…la que ha deconstruído la memoria colectiva de manera estructural, sistemática en una gigantesca operación de lavado de cerebro de similar tamaño en magnitud y profundidad a la que realizó la dictadura franquista. De la delirante España unitaria de Franco, se ha pasado a la igualmente delirante antiespaña de izquierdas, sólidamente apuntalada por 30 años de deconstrucción.

Unos y otros, derecha e izquierda, han confundido descentralización, un problema administrativo y funcional, con
antiespaña. Suiza es una confederación pero sus habitantes son suizos. España es una estado autonómico muy singular, jurídicamente estrafalario, sin saber bien qué, nadie sabe bien qué, para qué y hasta dónde, con una descentralización en ocasiones muy intensa pero siempre con ribetes entre chuscos y variopintos, donde sus habitantes juegan y practican la antiespaña con muy alta intensidad todos los días. A la derecha sociológica le ha parecido de perlas, no ceder una competencia y tolerar como contrapartida la expansión del virus de la antiespaña. La izquierda, cosa espectacular, ha compaginado su nula actividad descentralizadora con la militancia antiespaña. Por distintas razones la derecha y la izquierda han interpretado un problema administrativo en clave antiespaña. La derecha, porque temía que sin la burocracia central España se desintegraba —su confianza en el pueblo español se agotaba en un entendimiento tan menguado de nuestras entendederas y una España reducida a un grupo de funcionarios— y la izquierda, porque consideraba que sin jugar a la antiespaña era imposible alcanzar el poder y realizar su desvencijado proyecto revolucionario(?). Unos y otros jamás han confiado en el pueblo español al que secuestraron buena parte de sus derechos políticos. laminando hasta su completa desfiguración la Iniciativa Popular Legislativa, imponiéndonos una Ley Electoral basura, triturándonos con reglamentos parlamentarios decimonónicos que convierten a los representantes del pueblo, nuestros representantes, en peleles y, por si fuera poco, animando la unificación, la unificación en la práctica, de los cuatro poderes, el judicial, el legislativo, el ejecutivo y los grande medios de comunicación de masas. Extraña forma de entender la libertad de unos y de otros, de la izquierda y la derecha.

La izquierda y la derecha, también los nacionalista, siempre ha juzgado más notable e importante, pastelear la realidad que solicitar al pueblo, con maneras limpias y hábitos serenos y respetuosos, que exprese su mejor opinión. Nada hace pensar que tal cosa pueda cambiar. Todavía hoy, lo digo yo, ni catalanes ni vascos, darían su apoyo en un referéndum a una secesión. He dicho todavía hoy, no sé lo que ocurrirá dentro de cinco meses. Los políticos no confían en el pueblo español, descreen de él. Entre tanto, el nacionalismo se envalentona, observa como les tiemblan las rodillas a las instituciones y a los políticos de Madrid y con buen criterio suponen que si tanto miedo tienen al pueblo español del País Vasco y Cataluña es porque recelan de él. ¿Qué otra explicación cabe?. Mañana más.
MOSCA CAZURRERA. La concejalía de la juventud del ilustre Ayuntamiento de León ha decretado convertir nuestra urbe en una Ciudad XML. O Sea, eXtraMegaLela. ¿Qué sabe dicha concejalía del eXtensible Markup Language?. ¿Dónde están los archivos que tiene que intercambiar León, con qué ingeniería?. Ciudad XML en boca de un político suena a talla extragrande de camisetas.
León en zumo
León vuela bajo
El PSOE de Ponferrada pide
La juerga del INTECO
Emigrar en Alta Velocidad
Ojalá. Willem de Kooning
Bang. La vida eterna de Henrietta Lacks
Las células de un organismo están programadas para seguir un ritmo ordenado de crecimiento y división: el ciclo celular. La célula crece, duplica su material genético, y luego se divide en dos. Pero este proceso no es continuo: la mayoría de las células reposan durante algún tiempo antes de dividirse.
El Púgil. Los neocoms (neocomunistas)
Tanto la rapidez como el tamaño de la movilización anti-Irak indican que no fue meramente —y no principalmente— una respuesta a la guerra en particular o a los temas que la definieron, sino la expresión de una actitud hacia el propio poder americano.
Atractor. La palanca moral
Somos una sociedad, la leonesa, en fase agónica, que sobrevive por la acción del gobierno exterior. Una sociedad que no puede acercarse a la renta percápita de su entorno si no es con asistencia exterior.
En serio. No se admiten bromas
Con tu Producto Interior Bruto me limpio yo excusada sea la parte, le decía un primer ministro a otro después de tomarse unos chupitos


[c] COPIALIBRE. Autorizada su reproducción. No es necesario citar la fuente.
Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?;
2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera;
4) el País Cazur; 5) la transparencia es bella; y 6) esto no es jauja