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INFORME IX. ELABORADO POR CAZURRA BIT
Recapitalizar España, también León
Robert Schelling. Elements
D
URANTE los últimos 30 años, al hilo de leyes restrictivas sobre el uso del suelo con afán de ordenarlo, se ha revalorizado nuestro patrimonio inmobiliario. Nuestra economía ha crecido, se ha modernizado en la mismo medida que se ha liberalizado y se han dejado fluir las fuerzas del mercado. Ambas cosas son garantía de prosperidad. Nuestras infraestructuras han mejorado sensiblemente y la Industria de la Buena Vida, la IBV, (hostelería, restauración, oferta cultural, naturaleza) ha mejorado sensiblemente. El conjunto de factores han contribuido notablemente para que España valga más. España interesa. Nos queda, sin embargo, añadir un factor muy descuidado e inadvertido para nuestros gestores políticos y financieros: la recapitalización de nuestras medianas y pequeñas empresas y también de nuestras microempresas.

A la economía española y a la leonesa en particular le cambiará el rostro, se expandirá casi de manera inmediata, en el mismo instante que se genere una estrategia de recapitalización de nuestro tejido productivo o lo que es lo mismo, en la misma medida que mejoremos la calidad de la propiedad de nuestras empresas, la calidad de la estructura de propiedad de las pymes y las microempresas.

Para Max Weber “dondequiera que se realiza la satisfacción de necesidades de un grupo humano, con carácter lucrativo y por medio de empresas y con contabilidad de capital”, exite capitalismo. Max Weber se refirió además para definir el capitalismo “a una actitud que busca la ganancia, racional y sistemáticamente”. Había y hay un deje peyorativo en su definición. Tenía razón en su definición y erraba en su intencionalidad peyorativa. Earl Hamilton definió el capitalismo como el sistema en que la riqueza es empleada con el preciso objetivo de obtener un crédito. Pirenne dice que capitalismo es el empleo lucrativo del dinero. Por si es de utilidad, les decimos nosotros, el capitalismo no lo inventó nadie. Se inventó solito, es la consecuencia del hacer y el vivir de los hombres. La gente se agrupa para producir bienes para un mercado (cercano o lejano) a cambio de un precio. Producir bienes para el mercado tiene un coste. El capitalismo es un modo ordenado pero espontáneo de hacer las cosas. En el curso de los siglos la Humanidad le ha metido mucho oficio, habilidades y procedimientos a lo que conocemos como capitalismo.

El capitalismo no tiene nada que ver, por lo tanto, con lo que dijo Marx, que se trataba de un sistema de producción que el consideraba injusto. Su sistema de producción, el socialismo, por el contrario, sí que se ha revelado la ideación socialmente más escandalosa que ha conocido la historia y profundamente injusta. El capitalismo es un sistema que mide y valora el esfuerzo para producir un bien y deja flotar dicho bien en el mercado para que la gente le otorgue valor. El socialismo, en sentido opuesto, es un sofisticado y riguroso sistema de explotación del hombre por el hombre y de denigración de la condición humana.

Por lo tanto cuando solicitamos recapitalizar las pymes y microempresas españolas y por tanto leonesas, estamos pidiendo retornar al empleo lucrativo del dinero y medir y valorar el esfuerzo para producir un bien.

A la hora de valorar nuestras pymes y microempresas no se acude al valor de mercado, se acude a la valoración de sus activos convencionales. Una Pyme o microempresa vale lo que decide que valga los comités de riesgo del sistema financiero. Cualquier titiritero del sistema financiero o de las administraciones hace valoraciones empresariales sobre el lomos de nuestros empresarios con el mayor de los desprecios a su valor de mercado (su facturación por cinco, por siete o por diez, dependiendo de la solidez del país donde actúa). Lo que es habitual hacer para las grandes empresas se le niega a las pymes y microempresas con la mayor desfachatez. De lo que ocurre tiene culpa la pésima calidad de la propiedad de nuestras empresas y al revés, el lamentable estado de la estructura propietaria de nuestras pymes y microempresas tiene su origen en el proceder financiero y de las administraciones, consecuencia de su enfermiza desconfianza en el tejido empresarial. Valoración lastrada por planteamientos socializantes y constelaciones rentistas y parasitarias, ambas igual de nocivas y perniciosas.
Nuestro tejido empresarial de pymes y microempresas está asociado a una estructura de propiedad rancia, envejecida, que impide hacer líquida las participaciones industriales o empresariales. Las participaciones industriales en dicho tejido no valen dinero y nadie paga por ellas. Necesitamos recapitalizar nuestra economía, inyectar usos capitalistas para hacer líquidas nuestro tejido empresarial y las participaciones industriales en la pymes y las microempresas. Necesitamos hacerlo para que ser empresarios no constituya una extravagancia social mal vista, un agujero contable para los presupuestos públicos (subvenciones a fondo perdido), un riesgo inasumible para el sistema financiero, un reto de titanes para el heroico empresario y un imposible práctico para los que les gustaría invertir en dicho tejido económico. Ser empresario tiene que ser fácil, lucrativo y rentable. Y para alcanzar meta tan necesaria es imprescindible inyectar en nuestro obsoleto y burocrático modelo económico estrategias de recapitalización.

Nuestro tejido empresarial pertenece a individuos, familias o grupos familiares atados de pies y manos a la actividad empresarial de que se trate y sin posibilidad alguna de hacer líquida una parte de su empresa o la participación de algún socio. Una pyme o microempresa, se puede cerrar, jamás vender, incluso si va bien, por norma general, no valen un duro y hay que liquidar procediendo a vender los activos clásicos. Las participaciones en la propiedad de nuestro tejido empresarial no tiene valor de mercado. El sistema financiero las desprecia y la sociedad, asimismo, las desprecia.

Para que las empresas sean grandes necesitan primero ser pequeñas. Es un axioma básico oscurecido por la nefasta percepción social de la actividad empresarial y la tramoya ideológica en la que se sustenta. ¿Es posible cambiar percepción social tan nefasta y negativa? Es posible, nosotros decimos que es posible y que la solución sobrevendrá por la recapitalización de nuestro tejido productivo. ¿Cómo?. Generando un ecosistema financiero que las meta en valor, mejore la estructura de propiedad y sea fácil convertir en dinero el esfuerzo empresarial. A saber, que sea lucrativo crear empresas, generar empleo y formar patrimonio (conocimiento+oficio+mercado+activos convencionales).

El Instrumento que hemos diseñado para recapitalizar nuestro tejido empresarial se llama “Fondo de Inversión Local” que pueden existir tantos como se deseen. España no tiene problemas financieros, tenemos mucho dinero y lo invertimos para nuestra desgracia en operaciones financieras con un exiguo rendimiento. En la próxima entrega de Atractor hablaremos de los Fondos de Inversión Local.
INFORME VIII. Capitalismo contra prestamismo
Cazurra Bit • 08 Marzo 2005
INFORME VII. Capitalización contra socialización
Cazurra Bit • 01 Marzo 2005
INFORME VI. Todos ante el espejo
Cazurra Bit • 15 Febrero 2005
INFORME V. La Universidad Negativa
Cazurra Bit • 08 Febrero 2005
INFORME IV. Preservar el linaje y resolver el problema demográfico
Cazurra Bit • 01 Febrero 2005
INFORME III. Hacia una propiedad de calidad
Cazurra Bit • 25 Enero 2005
INFORME II. El enigma del fracaso comercial
Cazurra Bit • 18 Enero 2005
INFORME I.
INFORME I. La palanca moral
Cazurra Bit • 12 Enero 2005

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Cazurra Bit se inspira en seis principios: 1) ¿dar puntada sin hilo?;
2) si te muerdes mucho la lengua te desangras; 3) el futuro nunca espera;
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